Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

Gracias por publicar este maravilloso poema de nuestro Rubén Darío. Sin duda, un orgullo para nosotros los nicaragüenses.
Besitos. :)
exelente!!!
que es la vida?
la pregunta creo que mas antigua
de donde carajos venimos!!!
me quiero volver chango!!!
exelente, esa es la realidad