Si el supiera que es el a quien quiero
Si el supiera que no hay nadie como el
Si el supiera que ha traído luz a mis oscuros y tristes días
Si el supiera que yo daría lo que sea,
para que el fuera todo lo que yo quisiera
Si el supiera que nadie, jamás podrá ocupar su lugar
Si el supiera que amo el futbol, tanto como lo amo a el
Si el supiera que lo que estoy sintiendo no es mentira
Y que de nuestros días, ni Dios se olvida
Si el supiera.
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor
de quererte... y jamas lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeralda de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos... y jamas lo sabrás.
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie nunca como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar,
y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos...
y jamás lo sabrás.
Me peleé con mis manos para no escribirte,
le dejé de hablar a mi corazón hasta que te olvidara.
Les ordené a mis pies que siguieran caminando.
Cubrí mis ojos para que no lloraran, tapé mis oídos para no escucharte.
Conversé con Dios rogándole que te borre de mi piel.
Le pedí de rodillas que me enviase otra persona.
Tuve una intensa charla con el silencio,
me explicó tantas cosas que con palabras nunca llegué a entender.
Tú tenías a otra, precisamente a ella, que tanto te podía entender,
que caminaba junto a ti, y yo caminaba sola.
Pero tanto era el amor que te tenía, que simplemente te deseaba felicidad,
felicidad al extremo, felicidad con locura.
Te amé tanto que vi, mi mundo derrumbarse el día de tu partida
y te mostré una sonrisa ofreciéndote mi amistad sincera.
Te amé tanto que te esperaría la vida entera si decidieses regresar.
Te amé tanto que perdonaba tu impaciencia,
tu falta de amor, tu rechazo.
Te amé tanto que me convertí en una masoquista con tal de tenerte cerca.
Te amé tanto que fingí estar bien para que nunca te sintieses culpable.
Me dices que eso no es amor, desde cuándo le cambiaste el significado…
Dime... Desde ¿cuándo?
Para Entonces Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.
No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.
Morir cuando la luz retira sus áureas
redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.
Morir,y joven,antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún:"soy tuya",
aunque sepamos bien que nos traiciona.
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, y tiritan,
azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo.
A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro.
Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro.
Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.